Hay muchos tópicos acerca de la distancia, la puta distancia. Dicen que "no hay distancia que esté lejos", y la verdad es la única frase que ronda por mi cabeza desde hace unos días, desde que intento convencerme a mi misma de que cuando vuelva todo seguirá igual, desde que estoy empezando a asimilar que mis días en España se están acabando... De que se acaba todo, se deja una vida y con ella todo lo que la acompaña, y de que próximamente empieza otra nueva, totalmente nueva, y es que en verdad nada será igual. Pero hoy, a menos de 5 horas de irme de mi ciudad, de mi Lugo, todavía no me puedo creer que mi próxima cena será en NY, que mi próximo colegio será el "New Kent High School" en vez de " Maristas La Inmaculada", que voy a vivir con dos pequeñajos adorables, que voy ir todos los domingos a misa, que voy a tener que hablar inglés a todas horas, que cuando quede con mis nuevos amigos no voy a salir por obispo aguirre, ni ir al fluvial, ni a las termas, que cuando todos estén aquí viviendo su vida como siempre yo estaré a miles de quilómetros, ellos viviran su vida sin mi y yo también sin ellos. Y nose si tengo miedo, no se nada, no se que será de mi ni ahora, ni allí, ni cuando vuelva; pero no puede estar tan mal eso de vivir improvisando. Se que es una oportunidad increible, que son los Estados Unidos, un sueño no? una gran experiencia y todo lo que queráis, puede que quizás en unos meses, incluso días me de cuenta de todo eso pero ahora en este momento, solo me sale llorar por dejar atrás mi vida, mi gente, mi todo. Y creo que es normal, que a todos nos pasa lo mismo, nos mueve lo mismo, sentimos lo mismo. Que si ahora viene alguien y te dice "quédate a mi lado", lo harías sin dudarlo, sin pensar en nada ni nadie más. Pero se que nos hubieramos arrepentido si no decidiésemos ir, aunque ahora también nos arrepentimos por ir; pero mejor arrepentirse una noche, que toda una vida.
Yo aquí, todavía en España, rondando la 1.30, hablando no sé si sola o con alguien… imaginándome cómo será mi futuro, el futuro que me espera. Me veré andando, ligeramente perdida, por tierras americanas. Pero si soy sincera, ahora sólo me tranquiliza pensar en “primero Nueva York, después Quinton”… Cuando llegue el momento de bajar del avión , sé que estaré demasiado nerviosa como para no reaccionar como en realidad tengo que reaccionar, o al menos espero reaccionar correctamente, y no hacer nada extraño, ninguna españolada que les llegue a incomodar… No saltarme ninguna de las indicaciones que nos dieron a mí y al resto en las reuniones… ("Nada de besos"), me costará mucho no despedirme de alguien y presentarme a... "a la española"??!, sino, dando un abrazo o incluso la mano. Tampoco podré despertarme “tarde”, ir a desayunar completamente dormida… verter un poco de leche en una taza, y ver como pasa la mañana mientras escucho mi canción preferida, o viendo la televisión… zapeando hasta cansarme… ver mucho, pero en realidad no ver nada... Pero bueno, todo esto son asuntos que yo ya iré viendo con el tiempo como ver si podré bajar en pijama a desayunar… o ver a qué hora me tendré que lavar los dientes y meterme en la cama, ver a qué hora me tendré que levantar los fines de semana, pero ahora voy a darme un respiro unos días en Nueva York con el resto de los chicos y chicas. Olvidarme absolutamente de todo, parar el reloj por unas horas, congelar el tiempo, poner la mente en blanco sólo para disfrutar y evitar no pensar a reflexionar ni una milésima de segundo sobre la cosa tan grande que se me viene encima.
